miércoles, 18 de abril de 2012
Traducción libre del Capítulo 68 de Rayuela (del glíglico al español) Andrea Soto Taborda
Apenas él le dedicaba el poema, a ella se le ablandaba el corazón y caían en llanto y en salvajes pensamientos, en sustos exasperantes. Cada vez que él procuraba pensar las pelusas, se enredaba en una grisácea queja y tenía que convulsionar de cara al mundo, sintiendo cómo poco a poco las campanillas se empezaban a quebrantar, se iban apelotando, rompiendo, hasta quedar tendido como el café de agonía al que se le han dejado caer unas libélulas de orquídea. Y sin embargo, era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tragaba los lagartos, consintiendo en que él aproximara suavemente su oro. Apenas se entreplumaban, algo como un unicornio los toreaba, los atraparía y comería, de pronto era el sillón, la furiosa violencia de las marmotas, olla, lluvia del orgullo, las esporas del mariposario en un sobre húmedo pausado ¡Vos! ¡Vos! Golpazos en la cresta del mono, se sentía ballena, perros y marinos. Temblaba el torso, se vencían los pájaros, y todo se revolvía en un profundo pincel, en llamas de agua gasas, en caricias casi crueles que los ordenaban hasta el límite de las garzas.
lunes, 16 de abril de 2012
Traducción Libre del Capítulo 68 de Rayuela, de Julio Cortázar (del glíglico al español) Melissa Castillo
Apenas él le amarraba el casco, a ella se le agolpaba el susto y caían en lujurias, en salvajes amoríos, en sustos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamer las pelusas, se enredaba en un llanto espantoso y tenía que esconderse de cara al mundo, sintiendo cómo poco a poco las amigas se asomaban, se iban acercando, duplicando, hasta quedar tendido como estofado de egoísta al que se le han dejado caer unas figuras de cartón. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se torturaba los hombros consintiendo en que él aproximara suavemente su esqueleto. Apenas se entrelazaban, algo como un cordón los unía, los extasiaba y movía, de pronto era el mirón, las furiosas convocadas de las métricas, la jadeante boca de la lluvia del orgullo, los astros del espacio en una sobrehumana pausa. ¡Ayuda! ¡Ayuda! alborotados en la cesta del murciélago sentía baladas, pericos y mariscos. Temblaba el otro, se vencían las mariposas y todo se resolvía en un profundo respiro, en aromas de desnutridas gansas, en caricias casi crueles que los ortopédicos hasta el límite de las gustosas.
Traducción libre del Capítulo 68 de Rayuela (del glíglico al español) Emily Arce
Apenas él le arruinaba el poema, a ella se le agolpaba la claridad y caían en miserias, en salvajes agonías, en pétalos exasperantes. Cada vez que él procuraba rearmar las pelusas, se enredaba en un gruñido quejoso y tenía que evolucionarse de cara al no verla, sintiendo cómo poco a poco las ardillas se espantaban, se iban atropellando, gimiendo, hasta quedar tendidas como el silbato de agonía al que se le han dejado caer los filos de carisma. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se torturaba las hormigas, presintiendo en que él aproximara suavemente su huérfano de luna. Apenas se entreplumaban algo como un unicornio los cristalizaba, los extrañaba y alteraba, de pronto era el clima, las furiosas invocantes de las materias, la aullante en boca previa del orgullo, los espasmos del mar de plasma en una sobrehumana pausa ¡Venga! ¡Venga! posadas en la cresta del muro, se sentía bipolar, perlas y maullidos. Temblaba el tronco, se vencían las mariposas, y todo se resolvía en una profunda puntura, en anomalías tendidas gasas, en carnes casi crueles que los apenaban hasta el límite de las risas.
jueves, 12 de abril de 2012
El vino, esa cascada sobre los párpados (David Guerrero)
El vino, esa cascada sobre los párpados
es como la amargura que provoca
el dolor.
El dolor es como el amor,
viene y se va, muchas veces permanece.
Estoy enamorado y pienso en
esa persona, el amor permanece
la pasión vive.
Mi corazón, dentro de ese
laberinto, no piensa lo que hace,
está locamente enamorado.
Es un amor que nace y no
desaparece,
la amo y la seguiré amando.
es como la amargura que provoca
el dolor.
El dolor es como el amor,
viene y se va, muchas veces permanece.
Estoy enamorado y pienso en
esa persona, el amor permanece
la pasión vive.
Mi corazón, dentro de ese
laberinto, no piensa lo que hace,
está locamente enamorado.
Es un amor que nace y no
desaparece,
la amo y la seguiré amando.
La miseria de un domingo
La miseria de un domingo
Mi miseria es no verte,
no hablarte.
Me provoca un nido de
lágrimas en mis ojos,
Mi amor por tí
es tan grande que
Parece la metamorfosis
de un vampiro,
no envejece.
Mi vida es víspera de
vos, que nunca voy
a dejar de quererte
Mi miseria es no verte,
no hablarte.
Me provoca un nido de
lágrimas en mis ojos,
Mi amor por tí
es tan grande que
Parece la metamorfosis
de un vampiro,
no envejece.
Mi vida es víspera de
vos, que nunca voy
a dejar de quererte
El jueves tiene un lunes que le parte la garganta (David Guerrero)
El jueves tiene
un lunes que
le parte la
garganta
Como una llanta
que se estalla,
como mi amigo
el zafarrancho
El cemento
está rasgado
Mi corazón dolido
por culpa del pasado
Mi amor está prendido
como un bombillo encendido
un lunes que
le parte la
garganta
Como una llanta
que se estalla,
como mi amigo
el zafarrancho
El cemento
está rasgado
Mi corazón dolido
por culpa del pasado
Mi amor está prendido
como un bombillo encendido
lunes, 9 de abril de 2012
Traducción libre del Capítulo 68 de Rayuela (del glíglico al español) Reyer Chacón
"Apenas él le hablaba sobre el noema, a ella se le paraba el corazón y caían desmayados, en salvajes gritos, sustos espantosos. Cada vez que él procuraba hablar sobre lo sucedido se enredaba todo y tenía que evolucionar de cara al espejo, sintiendo como poco a poco las ardillas se espantaban, se iban brincando, asustadas hasta quedar tendidas como los muertos a los que han dejado caer sus armas y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella gritaba "los enemigos", consistiendo en que él aproximara suavemente sus labios. Apenas se quitaron, algo como que los agarraron, los dividieron, los estripaban, les pegaban, de pronto un chillón, el sonido de las mariposas, el famoso sonido de paz y de pronto una pausa "¡Enhorabuena! ¡Enhorabuena! gritaban en la cima de la montaña alta, se sentían victoriosos, alegres y felices. Temblaba en el mundo, se venían las mariposas y todo quieto en un profundo final, desde Niolamas de Argentina, hasta en Corinos, casi crueles que las celebraban hasta el límite de los hombres."
El viento arde (Steve Arancibia)
El remolino de fuego
quemó una choza
y la hizo mil pedazos.
Fue tan rojo
como el lápiz
con el que escribo.
Por eso el viento arde
en este lápiz,
porque es rojo
como el color de la sangre
que tiñe las hojas blancas.
quemó una choza
y la hizo mil pedazos.
Fue tan rojo
como el lápiz
con el que escribo.
Por eso el viento arde
en este lápiz,
porque es rojo
como el color de la sangre
que tiñe las hojas blancas.
El zapato muerto (Michael Ledezma)
Yo tengo muchos zapatos,
pero hay unos que son mis favoritos.
Cada vez que me ven,
ellos hacen una cara de susto,
y yo les pregunté
¿qué les pasa?
y ellos dijeron que
mis pies olían tan mal
que les acortaba la vida
entonces les prometí que usaría talco
pero hay unos que son mis favoritos.
Cada vez que me ven,
ellos hacen una cara de susto,
y yo les pregunté
¿qué les pasa?
y ellos dijeron que
mis pies olían tan mal
que les acortaba la vida
entonces les prometí que usaría talco
Ventana mirando (Michael Ledezma)
Todos los días veo mi ventana
y aparece una niña igual a mí,
con la que comparto
mis días
de tristeza o alegría.
Ella es mi amiga, y
cada vez que la veo,
siento que me entiende.
y aparece una niña igual a mí,
con la que comparto
mis días
de tristeza o alegría.
Ella es mi amiga, y
cada vez que la veo,
siento que me entiende.
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